-Aquí no nos va a encontrar nadie.-Dice ella sonriendo de forma graciosa, haciendo que mariposas en el estómago de él, dancen un baile que por ahora no se ve en final.
-Esa es la idea. Un lugar íntimo, para ti y para mí. Para hablar y disfrutar.
-Esa es la idea. Un lugar íntimo, para ti y para mí. Para hablar y disfrutar.
La chica le sonríe con ternura. El chico la coge de la mano, quizás quiere bailar, quizás quiere hacerle las cosquillas que hace con la yema de sus dedos en su brazo, quizás va a besarla ahí mismo.
Él se acerca a ella, tantea con la nariz el olor de sus labios, enrojecidos del deseo. Él se adelanta y, mientras se sientan en el suelo, sus narices siguen pegadas y sus miradas perdidas en la oscuridad de los párpados cerrados. La chica se apresura a sellar definitivamente el primer beso pero él se aparta.
Él se acerca a ella, tantea con la nariz el olor de sus labios, enrojecidos del deseo. Él se adelanta y, mientras se sientan en el suelo, sus narices siguen pegadas y sus miradas perdidas en la oscuridad de los párpados cerrados. La chica se apresura a sellar definitivamente el primer beso pero él se aparta.
-Quiero disfrutarte poco a poco. -El chico se defiende ante la mirada inofensiva de la chica.
El chico besa la frente de la chica, con dulzura y parsomia. Roza sus labios por primera vez pero desvía la ruta a su mejilla derecha. La chica se muere de nervios. Alcanza la otra mejilla para depositar un beso dulzón. La música de fondo la imaginan ambos en su cabeza. Una romántica. La chica lo frena mientras él le besa el cuello, sin ningún tipo de lujuria.
-¿Qué pasa?
-Nada. -La chica, tras decir eso, sonríe.- Yo también quiero disfrutar de ti.
-Nada. -La chica, tras decir eso, sonríe.- Yo también quiero disfrutar de ti.
El chico suelta una carcajada casi inaudible y se deja besar por la chica, en cada lunar de su cara, en cada peca y en cada rincón de su inmensa belleza. La chica es igual de romántica, pero más decidida, sabe lo que tiene que hacer exactamente para que acabe como acabó. El beso en los labios había llegado y las velas que los rodeaban eran las únicas testigos de aquel momento íntimo.
Mis Complicaciones Favoritas.
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